Piel de mujer.
Con la excusa de "vení le tomo foto a esta joya o este esmalte tan bonito", capturaba yo las pieles de estas amigas que hice en la farmacia, sin saber ellas que para mi la joya real eran sus pieles únicas y su testimonio de experiencia. Mujeres que iban a comprar algo para el dolor porque tocaba seguir con los "destinos" y escudriñando qué había tras ese dolor; había mucho oficio en la casa, poca consideración con tanto trabajo hecho en el día, en la vida. Pero ellas no eran ningunas víctimas, no señor, era más el espíritu alegre que me transmitían, ese gesto precioso de feminidad, de engalanarse, las carcajadas, las historias de su juventud, de su vejez, de sus maternidades, de su carácter afianzado en todos esos caminos; era simplemente eso tan poderoso en las mujeres de abrir el corazón; me alegraban el día con cada "vine a hacerte reír un rato, cómo estás de linda, me encantó saludarte". Para mí son prueba de que la experiencia es lo valioso, aunque...