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Visitantes inesperados

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A veces, durante el día me persiguen frases y pensamientos, como si fueran  fantasmas, en la noche o al despertar me imploran ¡escríbame ya!  llegan por todos lados, me asedian mientras me baño, me dicen ¡sra escríbame por favor! y luego vienen frases de otros temas ¡Sra escribame a mi también! En ocasiones no puedo cocinar o hacer otras tareas tranquila porque siento la angustia de que esas frases se esfumen; me susurran mientras corto una naranja "escríbame antes que me desaparezca." Se me vienen a la cama como mosquitos en noche tropical y no me dejan dormir.  Pero ellas hacen eso cuando no he tenido la decencia de atenderlas a cada una con el tiempo que ameritan, no debería estar molesta sino avergonzada con ellas por no aceptar el generoso ofrecimiento del fruto de la inspiración. Me gusta que vengan a mí porque son mis ideas y las debo gestar con paciencia para que vean la luz como unos  hijos preciosos. Debo atender esos visitantes aunque escribir ...

Poética de la putrefacción

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  El fruto se desprende fácil del árbol cuando está apto para el consumo, cuando no, la cáscara está dura, muy adherida y tendría un sabor amargo. En la medida en que se nutre del sol y el agua, adquiere firmeza y color. En su juventud está turgente y lozano, el fruto será aprovechado y saboreado  por otro ser, o mientras avanza en su maduración se hará más dulce, más dócil. Su piel dará las primeras señales de vejez y con el tiempo, cada vez más delgada se integrará con la carne. Al final, el fruto caerá rendido a tributar el abono de su descomposición al suelo que le dio origen. Madurez es estar preparado para volver al origen.

Ser feminista es cuestión de empatía

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Hoy quiero recomendarles   un texto vital para hacer pedagogía frente a un tema que tanto lo necesita. También pienso que si el feminismo se trata de defender los derechos de las mujeres y querer un mundo más justo para todos, entonces todos deberíamos ser feministas. También tienen derecho a no considerarse así, el feminismo no obliga a nadie a serlo, su objetivo es cuestionar y buscar empatía; esto es no una competencia por qué género ha sufrido más; por lo que todavía no entiendo porqué a unos les molesta las mujeres que protestan y denuncian las violencias del patriarcado.  Deseo un mundo donde la palabra feminismo no cause aversión. No piensen que no pueden ser feministas porque no son líderes, académicos, o no han leído 20 teóricas feministas, o porque es de tal estrato, porque es hombre, porque no sale a marchar,  porque se viste o se pinta de tal manera, porque le gusta tal música etc. No existe alguien con la potestad de otorgar este título, El feminismo es una f...

El por qué de la escritura

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  " Nadie escribe para alcanzar la fama, la que de todos modos es algo sumamente transitorio, o la ilusión de inmortalidad. Escribimos, sin duda alguna y ante todo, para satisfacer algo que se halla dentro de nosotros, no para los demás. Naturalmente cuando otros reconocen nuestros esfuerzos ello incrementa nuestra satisfacción interior, pero sin embargo, escribimos en primer término para nosotros mismos, elevados con un impulso interno" -Sigmund Freud Una de las cosas que le agradezco al desempleo es que me permitió un espacio para descubrir mi gusto por escribir.  Cierto día, un amigo muy querido me dijo que lo bueno de no encontrar trabajo apenas te graduaras era que te permitía pensar con más detenimiento qué es lo que realmente quieres hacer en la vida. Al cumplir 26 años, le dije a un par de amigos que cuando viviera sola tendría que aprender a canalizar mi habladuría en la escritura; pero no ha sido necesario esperar a tan complicado estado para proponerme este ejercic...

Manifiesto de inicio

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Desde niña me ha gustado el silencio y la soledad; aunque paradójicamente también era parlanchina y temerosa de la oscuridad; hasta ahora asocio esas conductas a mi gusto por el pensamiento. He sido muy nocturna (este texto lo escribo a las 1Am), Cuando llegaba la hora de dormir, mi mamá tenía que dejarme una bombilla encendida y se levantaba unas tres veces para apagarla y yo imploraba: ¡mami todavía no, que no me he dormido! Pero no había más espera, ella lo apagaba y yo me enfrentaba al miedo de la oscuridad y los demonios que la cultura popular le enseña a los niños. Esos miedos siempre eran entretenidos con fantasías y palabras que se cruzaban hasta encontrar el sueño. Recuerdo que me quedaba repitiendo mentalmente cualquier palabra hasta que me sonaba rara y me preguntaba cómo llegó a tener tal significado. Al día de hoy no sé qué hace el común de los mortales cuando se quedan a oscuras en su dormitorio, pero yo suelo imaginar conversaciones; imagino que soy invitada a un program...